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domingo, 17 de marzo de 2013

Acerca de Dharana (Concentración)

 Estoy sentada en Padmasana, acomodo mis isquiones bien estables en el bolster. Mis ojos están cerrados. Huelo el residuo del sahumerio ya apagado; oigo el murmullo afuera del salón; tal vez el sonido de la puerta por alguien que llega retrasado. Luego, todo se aquieta.
Ajna Chakra
Copyright 2013 - Silvina Giannotta

Dice Darío: -Estamos en la clase de yoga. Nos metemos en el cuerpo y dejamos los roles que actuamos hasta este momento.


Adentro mío aún se agitan frases de lo vivido en el día laboral, sentimientos, cierta ansiedad por lo que dejé de hacer y haré más tarde. Pero la voz del instructor me trae de vuelta al presente que es mi cuerpo sentado en Padmasana en el bolster, las piernas cruzadas en contacto con la goma del mat.

Se suceden los ejercicios de movimiento del cuello y mi respiración, que los va acompañando, es como un reloj que va bajando su velocidad. Poco a poco no queda en mi mente, nada de antes ni de después.

La felicidad de mover el cuerpo es un masaje a mi vapuleada anatomía física y mental. En el Saludo al Sol me estiro en Adho Muka Svanasana, percibo mis músculos y la fuerza de mis dedos que son capaces de darle mayor profundidad a la postura. Hay sabor a hogar. Me habito a mi misma plenamente en el crepúsculo, el momento del día que para mí es puente entre mi vida social y mi vida espiritual.

Esta hora y cuarto de clase, cambia mi percepción del tiempo cotidiano y lo expande a límites insospechados. Mucho de lo que es pasado por alto en el día ahora es primordial: la respiración, el calor del cuerpo, la sangre -que se acumula en la cabeza en las posturas invertidas-. La vitalidad se potencia por el movimiento dirigido concientemente y estoy con los cinco sentidos a disposición.

Si bien estoy practicando con mis compañeros y  con la guía del profesor estoy absorta, enfocada en mi tarea. Escucho atentamente las indicaciones para el armado de las posturas, observo mi cuerpo, me muevo hasta encontrar comodidad y estabilidad, luego respiro para relajar lo que encuentro tenso.

Soy lo que hay en ese espacio-tiempo, nada más y ¡qué bueno es reconocerlo! Al fin hacer las paces con uno, soltar las expectativas previas como hojas de otoño. Quedar desnudos ante nosotros mismos y livianos, después de esta ducha de Hatha Yoga.

Otra vez en Padmasana, luego del merecido descanso en Savasana, el cuerpo naturalmente se relaja en la postura del Buda. Las manos en Atmanjali mudra, reflejan el equilibrio interior que siento en mi corazón. Es el momento de recogimiento.

Como una serpiente la música del mantra va subiendo entre los huecos de mis piernas y mis brazos. Govindamadi-purusham tam aham bhajami. No sé qué significa literalmente, pero junto con el sonido de la flauta siento que me estiro más y más aún estando sentada. 

Una alegría que surge del cuerpo y contagia al espíritu sin desbordarse, me acuna. Me siento más completa. Namasté, la clase de yoga ha concluído.

Silvina Giannotta- Copyright 2012-2015



jueves, 24 de enero de 2013

Vida Orgánica sobre la Tierra y Ahimsa


En un viaje a Escocia, tierra del maestro Maurice Nicoll, tuve oportunidad de visitar un bosque añejo. Era el comienzo de la primavera con el aire cargado de nubes y lloviznas intermitentes. Como siempre, iba acompañada de mi cámara de fotos dispuesta a capturar retazos de un paisaje digno de las historias del Rey Arturo.

Tan pronto me interné entre los árboles subiendo una cuesta escarpada me sobrecogió una presencia. Me detuve a escuchar atenta. Miré a mi alrededor, pero la estancia seguía tan solitaria como al comienzo de mi marcha. Seguí caminando sorteando ramas cubiertas de musgo, descubriendo un hilo perdido de un agua de deshielo. Sin embargo, la sensación persistente de ser observada no se iba.

Terminé dando la media vuelta al reconocer que no me atrevía a continuar caminando. Un poco por miedo a perderme en un paisaje desconocido y lejos de casa, otro poco porque no podía decodificar qué estaba sintiendo. Tiempo después comprendí, que lo que percibí era la descomunal presencia del bosque como ser vivo.

Cuando Nicoll describe la posición del hombre en el Rayo de Creación, lo ubica como parte de la Vida Orgánica sobre la Tierra. Dice: “La Vida Orgánica es una sensible película viviente que cubre la superficie de la Tierra y actúa como transmisor de las fuerzas que pasan entre las partes superiores e inferiores del Rayo”. Y más adelante detalla: “La Vida Orgánica significa todas las formas de vida en la Tierra: la raza humana, todos los animales, las aves, los reptiles, los insectos, los peces, las plantas, todas las formas de vegetación, hasta las más diminutas células vivientes.” (cf: Comentarios sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky- Volúmen 2- Editorial Kier)

Bosque- Isla de Skye, Escocia.
Cuando conocí esta idea quedé muy impresionada porque la frase “sensible película” me resonó profundamente. Como pasa con todas las ideas verdaderas cuando llegan a tocar nuestra Esencia, esa percepción abstracta se fue potenciando y ganando significado a través de mis experiencias de vida. Por un lado veía al hombre como parte del ecosistema y por otro que ese ecosistema era una especie de piel de la Tierra.

Y si hablamos de piel, la nuestra se encuentra bastante curtida y callosa. La vida moderna nos lleva a una insensibilidad creciente. A pesar de que el hombre ha alcanzado un gran desarrollo tecnológico y sanitario, aún se siente amenazado por miedos arcaicos. Más allá de todo lo que ha construido para protegerse y mejorar su calidad de vida, el temor al otro -a lo extraño- sigue vigente. Hemos perdido la confianza en nuestra piel.

La práctica de Hatha Yoga Suave, puede ser un buen comienzo para interiorizar en nosotros y recuperar la capacidad sensible. El uso de la atención abierta en un espacio de contención y relax, nos entrena en usar la mente sólo lo necesario y darle el lugar que le corresponde sin que usurpe nuestro instinto animal. Somos animales con mente, tenemos la capacidad de recuperar las conexiones neuromusculares apagadas y honrar las herramientas perceptivas que poseemos.

Al abrirnos con los sentidos a nosotros mismos, establecemos una nueva comunicación con el mundo que nos rodea. Nuestra piel comienza a extenderse hasta contactarse con esa gran piel que es la Vida Orgánica. El agua, la tierra, la brisa, el sol, las piedras, los animales, las otras personas, un bosque; todo adquiere un nuevo relieve y una calidad de vida vibrante. Distinguimos la variedad y perfección de los detalles de la Naturaleza. Nos damos cuenta que había algo que no estábamos viendo, que se nos abrieron los ojos.

Todo esto lo podemos experimentar sin ayuda de ninguna sustancia externa. Simplemente a través de ir relajando nuestra musculatura y sistema nervioso y permitiendo una respiración más plena, que oxigene a todas las células del cuerpo.

Si somos sensibles, es posible no ser violentos.


Silvina Giannotta- Copyright 2012-2015

domingo, 9 de diciembre de 2012

Conciencia

Así como en la música existen los silencios y en la escritura la puntuación, en nuestro proceso de autoconciencia también tenemos esas pausas refrescantes.

En la enseñanza de Gurdjieff y Ouspensky, esas pausas se llaman "Choques" y se encuentran en la Ley de Siete o Ley de Octavas que es la ley del orden de manifestación, materialización o realización en siete pasos. No voy a explicar esta Ley, si no simplemente reparar en el hecho de que el llamado "orden" es una estructura. Así como está la métrica en la música y la gramática en el texto, la Ley de Siete es el esqueleto de todos los procesos humanos.

Los "Choques", a pesar de que connoten algo repentino o shockeante, sólo son una bocanada de conciencia que nos permite una mirada más allá de los opuestos. La misma puede ser provocada por un evento exterior o interior y permite el progreso de la octava.

El hecho de que un evento sirva como elemento de Choque impulsa a un cambio, por lo cual el evento debe ser de características contrastantes a lo que se está desarrollando. En la enseñanza de Don Juan se llama al elemento discordante "No-hacer". Sin embargo, la experiencia abarca mucho más que lo que llanamente podemos asociar con las palabras choque o no hacer. Por eso es necesario que el concepto se convierta en experiencia. 

En mi práctica de Yoga fui descubriendo estos Choques accidentalmente. La rutina de una actividad física la adquirí de chica, siempre fui muy disciplinada con mis clases en cuanto a asistencia y a no abandonar. He pasado por épocas de tomar clases de danza, gimnasia o yoga desde 1 a 4 veces por semana por lo cual me conozco pasando por diferentes intensidades y rendimiento en mi ejercicio físico. La perseverancia adquirida se convirtió en una especie de orgullo, por lo que me resultaba muy difícil "fallarme a mí misma" faltando o abandonando una práctica. 

En algún momento empecé a sentir cierta rigidez en esa perseverancia contra viento y marea, de hecho hacía que me perdiera otras situaciones de la vida y que pudiera disfrutar de la sorpresa y la improvisación. Sin mencionar que, por el simple hecho de que mi vida fue cambiando a través de los años, muchas veces aparecía alguna ocupación más prioritaria.

De a poco fui cambiando el patrón de conducta y fui experimentando un mayor fluir entre mis actividades pautadas y las que iban surgiendo. Así danzando con el nuevo ritmo, iba viendo con más claridad los diferentes momentos de la Octava.

La necesidad de un Choque se empezó a hacer evidente cuando me sentía estancada. El estancamiento a veces se manifiesta no sólo como falta de progreso o desarrollo, si no también como apatía, falta de entusiasmo, pérdida de la motivación. Es decir, cuando el impulso original que inició la octava se agota.

Cuando nos observamos con estos síntomas, dejar de actuar mecánicamente es el comienzo para salir del estancamiento. 
Así es que una acción consciente como un No-hacer, puede actuar de Choque y ser el estímulo necesario para generar un cambio. Tal es el caso de cambiar de profesor, de estilo, de horario del día e incluso faltar si nos sentimos demasiado agotados físicamente.
Como cierre puedo decir que lo que he percibido luego de un Choque es, lisa y llanamente, mayor conciencia. Al volver de mis vacaciones -en la clase de Yoga con Biomecánica- hacer la Postura de la Silla adquirió otra dimensión. Como parte del Saludo al Sol y como práctica específica la hice cientos de veces. Pero jamás había sentido activarse con tanta claridad un grupo de músculos simultáneamente, es decir,  un bandha. En este caso: Mula Bandha.

Es claro que no medió ninguna intención de mi parte en el silencio de dos semanas casi sin hacer yoga, solamente el descanso corporal y mental de la rutina. Sin embargo, producto de la pausa, recibí un regalo. Comprobar en la práctica la definición de "bandha" que escuché de Mark Whitwell: un bandha es la cooperación inteligente de un grupo de músculos.

Cuando recibimos un Choque nos sentimos más presentes y nuestra conciencia se expande.


Silvina Giannotta- Copyright 2012-2015


sábado, 4 de agosto de 2012

Sobre los Niyamas

Como acreditan varias fuentes, los Niyamas se refieren a una profundización de las observancias éticas indicadas en los Yamas. Necesariamente si practicamos los Yamas surgirán los Niyamas desde un lugar más interno y sutil.


Obra de Rafael Giannotta -2007
Mientras los Yamas tienen la cualidad de actuar como estructura desde lo normativo, los Niyamas revelan el aspecto sutil de los Yamas. No existe norma ética que no esté arraigada en una experiencia más profunda, que le otorgue un sentido y que la vuelva infinitamente fecundante.

Sabemos que las normas que se obedecen ciegamente sin ninguna confrontación práctica real con nuestra propia experiencia, son yermas y hasta pueden provocar resultados contrarios a los pretendidos. En cambio si practicamos las normas sostenidas por una sincera autoobservación, se volverán reales para nosotros y las llenaremos de significados personales.

Yoga es todo sobre la experiencia, nunca puede ser una teoría. Yamas y Niyamas estarán permanentemente presentes en nuestra práctica de ásana, la nutrirán y le darán su verdadera dimensión.

Por eso los Niyamas desde un lugar más interno nos permiten afinar la práctica de los Yamas. Uno puede, de algún modo, "imponerse" trabajar con un Yama pero no puede hacerlo con un Niyama. Sauca (Integridad), Samtosa (Confianza), Tapas (Pasión), Svadhyaya (Autoestudio), Ishvarapranidhana (Espontaneidad) más bien -como explica Godfrey Devereux- son notadas por su ausencia y en el proceso de trabajo dejar de intervenir desde el observador y permitir que surjan. 

Muchas veces la parte activa que podemos tomar para la manifestación de los Niyamas, se trata simplemente de encontrar entornos más nutricios para el desarrollo de nuestra Esencia, en lugar de intentar modificar "ese" que no permite que surjan las cualidades de los Niyamas.

Si estamos en un entorno no contributivo con nuestra Esencia, se volverá muy dificultoso actuar con Sauca (Integridad) ya que para adaptarnos al entorno nos veremos forzados a sacar del juego características que pueden ser muy individuales. Sólo podemos ser íntegros en tanto y en cuanto podamos ser sensibles (Ahimsa). 

Lo mismo sucede con Samtosa (Confianza), si el entorno no es favorable estaremos siempre en guardia ante posibles "ataques" que censuren nuestra personalidad.  Sólo estando abiertos (Asteya) se expresará la confianza.

En el caso de Tapas (Pasión), ninguna pasión o motivación son posibles si nuestros objetivos personales no son sustentados por el entorno. Puede ser sumamente agotador remar en contra de la corriente. La Pasión necesita de la Generosidad (Aparigraha) con sus cualidades a la vez fluentes y limitadoras, necesarias para la concreción de cualquier proyecto. 

Svadhyaya (Autoestudio) diría que es la excepción a la regla, en un entorno desfavorable siempre y cuando uno practique Satya (Honestidad) seriamente. He sacado pepitas de oro de la autoobservación en circunstancias muy opuestas a mí, pero sin honestidad hubiera sido imposible. 

Por último, si de Ishvarapranidhana hablamos -como Espontaneidad para la expresión de uno mismo- diría que la misma idea de espontaneidad transluce ser uno mismo y eso necesariamente requiere un entorno sustentador. Si tomamos Ishvarapranidhana como que las circunstancias son la expresión de Dios que nos induce a aprender algo necesario para que nos expresemos con mayor libertad, cualquier entorno bien utilizado nos conducirá paulatinamente a una expresión más íntegra (Sauca) de nuestro ser. Estar Presentes (Brahmacharya) nos permitirá ser Espontáneos.

De este modo vemos cómo Yamas y Niyamas actuan de forma polar potenciándose unos a otros. Como funciona la vida, así funciona el Yoga. Encontraremos infinitas relaciones dentro del sistema, dependiendo dónde enfoquemos la atención. Todas, como los caminos, nos conducirán a Moksha (la liberación).


Silvina Giannotta- Copyright 2012-2015









domingo, 5 de febrero de 2012

Escalones

En el momento del descanso del cuerpo, es muy natural que afloren sentimientos y pensamientos. Podemos reconocer fácilmente este hecho al irnos a dormir. Aunque no hagamos un resumen pormenorizado, surgen en ese instante antes del sueño hechos del día agradables o conflictivos que de alguna manera agendamos como cosas cumplidas o pendientes.
Uttanasana - MMD Fotografía

Ayer sobre el mat en Savasana, al final de la clase, me sentí agradecida hacia mi actual guía en el Hatha Yoga. Nora, que con su gran confianza y respeto hacia las posibilidades de los alumnos, apenas la conocí me habilitó un nuevo nivel de práctica -una especie de otro mundo-.

Tras dos días seguidos de clase, con cierto esfuerzo físico adicional y una pequeña autoexigencia, me di cuenta que otro escalón se había alisado. Siempre que naturalmente paso un límite, siento como cuando vas en la escalera mecánica y el escalón deja de tener altura y se pliega para que podamos salir.

De un modo suave y espontáneo algo se revela, se revela sin haberlo buscado. Es ley en todos los procesos de conciencia. Sin embargo, desde pequeños, somos enseñados a comandar los procesos desde la mente buscando anotarnos el poroto que corresponde a cada paso hasta lograr la meta prefijada.

Como el Yoga se produce en cualquiera que sea nuestra situación actual, los porotos que nos anotamos hoy pueden no tener nada que ver con los que nos anotemos mañana. Pero si vivimos cada instancia sin violentarla, sin forzarla a que ocurra de acuerdo con los dictados de nuestra mente, nos sorprenderemos más de una vez de lo que descubrimos.

El trabajo sobre el cuerpo es sumamente concreto. Por eso cuando uno hace conciencia de algo, la prueba es física. Si nos sacaran una foto de los distintos momentos en el proceso de trabajo sobre una Asana se verían claramente las diferencias. Algo que hace 6 meses no podíamos hacer, luego de que se produzcan ciertos clicks en nuestra conciencia un día lo hacemos. 

No es un proceso lineal, las asanas van trabajando en forma complementaria. Y en la repetición, es decir en el tiempo circular, van activando y despertando las partes dormidas de nuestro cuerpo. A estas partes dormidas se les llama también bloqueos energéticos, que se manifiestan en nuestro cuerpo porque "cortamos" las conexiones neuromusculares. Es decir, que por estrés, traumas, mala postura se desconecta la relación entre nuestro cerebro y las terminaciones nerviosas y dejamos de tener sensibilidad en ciertas partes del cuerpo.

En una foto mía haciendo Paschimottanasana hace 6 meses, se hubiera visto que mi cadera no se podía plegar lo suficiente para que mi panza se encontrara con mis cuádriceps. Básicamente, no podía sentir cómo meterme más en mi cadera. Digamos que la causa era que podía conectar pobremente mis abdominales bajos y mi psoas, no tenía conciencia de ellos como para activar un movimiento profundo. De a poco, no sólo con la repetición de este asana si no de muchas otras que favorecen la activación de los músculos inguinales, pude irme plegando más.

Cuando descubrí que había mejorado mi capacidad de plegarme en la cadera, que se alargaron más mis isquiotibiales y que se fortalecieron mis cuádriceps, me sentí preparada para Ekapadangustasana ¿cómo lo percibí? Podía sentir que tenía conciencia de una fuerza que iba en dirección del psoas hacia los isquiones.

"Ver" esa fuerza fue ver la imagen de la postura de mano a pie. El lunes me di cuenta y el martes ya la estaba probando ¡qué placer! h
acer lo que se puede hacer en el tiempo adecuado del proceso, ni antes, ni después ¡es tan simple!

Sin la mente egoica, tomando decisiones desde escalones que no existen, las posibilidades actuales de nuestro cuerpo se tornan evidentes. Cero violencia. En plena conexión con el presente, somos la manifestación viva de la Naturaleza.

Silvina Giannotta - Copyright 2011-2015

domingo, 29 de enero de 2012

Acerca de Dhyana (Meditación)

Dhyani Mudra- Foto: MMD Fotografía
Estoy escribiendo y a mi izquierda tengo una preciosa estatuita dorada de Buda que me regaló mi papá. Lo tengo rodeado de una frondosidad en mi rincón de macetas. Es pequeño. Por eso, cariñosamente le llamo "budín", como lo hace mi amiga Lorena.
La imagen del Buda sentado es, sin dudas, sinónimo de Meditación. "Meditación" a muchos nos ha significado más una actividad, que la representación de un estado del ser.

Como suele ocurrir en Babel, estamos llenos de ideas erróneas respecto de los significados de las palabras que grafican cosas del espíritu. Esto sucede porque se habla de ellas aún sin haber experimentado a lo que se refieren. Lo que aún genera más confusión.
Mirar los Budas que tengo en diferentes lugares de la casa me da paz y me recuerda que ese estado de paz lo encuentro dentro mío.

Algunos maestros sugieren la meditación sentada como práctica, como una manera de llamar al Intento. Es decir, no hemos experimentado el estado meditativo pero sentándonos creamos las condiciones para hacerlo. Empezamos, por así decir, limpiando la casa.

Personalmente, hace muchos años, lo hice por más de tres meses todos los días al levantarme. A pesar de que no le encontraba el gusto, me otorgó cierto espacio mental. El hecho de concentrarme en contar las respiraciones completas era un modo de no irme detrás de cada pensamiento que pasaba por la cabeza, distraerme con algún sonido o molestarme con alguna mosca que se empeñaba en merodear sobre mi cuerpo. Esa sería la fase de la Meditación como actividad. 

La Meditación como estado del ser llega, en palabras de Godfrey Devereux como llega el sueño sin forzarlo. Mark Whitwell dice que es algo que surge, que florece desde tu interior. Creo que la Meditación, como cualquier otro proceso que requiera una maduración propia de conciencia, sucede espontáneamente, naturalmente y sin esfuerzo.  Como un escalón que se revela y no como un objetivo que se alcanza.
Y esto por qué es. Porque desde donde estamos, sin la experiencia, no podemos abarcarla. Sabemos, por otros que lo relatan, que existe algo que se llama estado de meditación y esa idea funciona como dirección, como faro hasta que tengamos la vivencia.

Por otro lado, cuando escuchamos o leemos determinadas experiencias contadas por quienes también las han tenido ellos se convierten en el espejo en que nos reconocemos. Cuando lo escuché a Mark Whitwell describir la Meditación, las imágenes que uso eran muy similares  a las que yo había utilizado para describir en mi cuaderno una experiencia que había tenido a principios del año.
Luego de una clase de Yoga, habitualmente terminamos en Padmasana. Suelo quedarme por un rato en ese asana porque después de la práctica me resulta natural y reconfortante un momento de recogimiento. Con el cuerpo estirado, las articulaciones lubricadas y los músculos relajados, es más placentero estar sentada y quieta. Es el momento en que para mí tiene sentido meditar.

Pero ese día, una hermosa tarde de verano, sentada en Padmasana estaba en equilibrio perfecto. Mi cuerpo y mi mente se encontraban en un punto, sin deseos contrapuestos, sólo estaban presentes. Permanecí así por un largo rato, con suma paz, sin deseos, sin sobresaltos emocionales. 

En el centro de estar-ser, se hacía evidente que el cuerpo es sólo la casa que habitamos para vivir las experiencias terrenales. No sabía cómo había sucedido, pero ahí estaba Yo como una flor de loto que crece por sobre el barro y resplandeciente. Así, en ese estado, podía quedarme por siempre. No molestaban ni el cuerpo, ni la mente. No había y, a la vez, había adentro y afuera: mi serena alegría, la brisa con olor a plantas, la música de mantras, los profes charlando a lo lejos. Todo era presente, todo era yo.

Como es natural, ese presente mutó. Finalmente, me levanté y me fui a cambiar al vestuario como es habitual. Pero ese día, experimenté, conocí y comprendí lo que significaba meditar. Se me hizo evidente que no era algo que podía buscar o provocar. Si no disfrutarlo como un regalo, como algo que sucede en el concierto de los ciclos. Bien dice el dicho que por mucho madrugar, no amanece más temprano.

Silvina Giannotta - Copyright 2011-2015

domingo, 22 de enero de 2012

Palabras sagradas

Camino a comprar nuestro almuerzo con mis compañeros de oficina, pasamos por el Banco Central en cuyo frente reza que su misión es preservar el valor de la moneda.

Así la charla derivó a Misión, Visión y Valores -conceptos claves de la planificación estratégica organizacional-. Uno de mis compañeros dijo que Misión, Visión y Valores terminan siendo en su mayoría "un gran verso" sólo válido para Peter Drucker. Lo que de algún modo quería decir él, es que en la práctica estos conceptos difícilmente se llevan a cabo y con ello sus enunciados carecen de significado. Algo que sí tenía para quien los formuló.

Maurice Nicoll -en Comentarios Psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky Volumen II- dice que vivimos en un mundo de significados. Es decir que el valor de la palabra no está dado por la palabra misma, si no por lo que ella significa para nosotros y yo agregaría que el valor está dado por nuestra experiencia. Por eso mi compañero que tenía una mala experiencia acerca de Misión, Visión y Valores decía que eran un gran verso, es decir, no había podido corroborar la verdad de esa palabra en los hechos. 

Triángulo de la Fuente - Silvina Giannotta- Copyright 2012
Hace poco tiempo tuve por primera vez un atisbo del significado de "la Fuente", como una manera más de referirse a la Energía Cósmica o a lo que la mayoría llama "Dios". Es decir, el Absoluto de donde nace toda la Creación y del que somos parte.

La misma palabra "fuente" en una de sus acepciones en el diccionario, se refiere a: aquello de lo que fluye con abundancia un líquido. Entonces, se asocian inmediatamente a la palabra "fuente", otras dos "fluir" y "abundancia" que potencian el significado central.

Siempre que estemos conectados con la Fuente, necesariamente habrá Fluidez y Abundancia. Hermoso percibirnos en ese estado donde nos sentimos con una capacidad creativa inagotable. No nos resulta habitual en este mundo predatorio, sin embargo la creatividad está siempre disponible.

Con la experiencia del significado real, la palabra se vuelve práctica, tiene cuerpo y consistencia. El recuerdo emocional que me quedó de percibir "la Fuente" está accesible para mí siempre que lo desee. Lo describo como la comprensión total de que puedo crear con fluidez a través de los cambios y que en ello reside la abundancia. 

Siempre hay un truco escondido en una palabra. Cuando pensamos en "abundancia" habitualmente es abundancia de mucho de lo que creemos bueno y nada de lo que creemos malo. De esa manera, quitamos un lado del triángulo de "la Fuente" y no permitimos que "fluya". Hay un juicio de valor que hacemos con nuestra mente y este juicio detiene nuevas posibilidades o bien nuevas experiencias sobre viejos conceptos. Ergo la mente crea escasez, que funciona como opuesto de abundancia. 

Para que esto no suceda hay que aceptar que la abundancia es de mucho diferente. Sin aferrarnos a ultranza ni a lo que la mente juzga como bueno o como malo, permitimos que la Fuente nos entregue aquello que es adecuado para cada momento. Siendo más sencillo transitar los momentos difíciles, ya que nuestras emociones no pesan tanto sobre los platillos de la balanza.

-Mmmm, dirán los escépticos ¿no es esa una actitud  muy pasiva? Para nada. La actividad reside en el uso del Libre Albedrío como si fuera un dial, sea lo que fuere que está ocurriendo yo podré elegir cómo responder a ello. 

Aquellos que hayan pasado por experiencias similares, comprenderán de qué estoy hablando  porque estaremos compartiendo una experiencia y no una convención de significado. Algo, que diferencia claramente el sabor de la palabra sagrada.

Silvina Giannotta - Copyright 2011-2015